Las habitaciones se caracterizan por sus amplios espacios
y techos altos. Gracias a la exclusiva decoración y
al mobiliario, los clientes podrán evocar tiempos pasados,
cuando los viajes conformaban una experiencia de ritmos lentos
y acompasados.
Desde las dos grandes terrazas, la Terraza de los Limones
y la Terraza de los Olivos, podrán disfrutar de una
vista excepcional de los monumentos de Roma, envueltos en
una atmósfera única. Desde la Terraza de los
Limones, podrán contemplar Trinità dei Monti
y la Plaza de España, mientras que la Terraza de los
Olivos resulta ideal para relajarse bajo el mágico
sol de Roma.