La Piazza Navona posee una historia que se remonta a la Antigua
Roma. En la superficie actual de la plaza se encontraba el Circo
de Domiciano, donde tenían lugar espectáculos públicos,
juegos e incluso simulacros de batallas navales.
Este sitio siguió siendo, incluso después de caer
en ruinas hasta desaparecer, un lugar de diversión en el
que el pueblo se reunía durante las fiestas. Esta costumbre
se mantuvo hasta el siglo XIX; los comediantes, acróbatas
y bufones entretenían a la gente con sus espectáculos
durante los domingos de fiesta.
La forma actual de la Piazza Navona se remonta al período
comprendido entre el s. XVII y el s. XVIII. En esta época
ya se encontraban las fuentes, el Palacio Pamphilj (en la actualidad,
sede de la embajada de Brasil) y la Iglesia de Santa Inés.
Desde entonces, la plaza se ha mantenido intacta y esta es una
de las razones que la hacen tan fascinante.
El obelisco del centro de la plaza tiene cerca de 16 metros de
altura y está apoyado sobre la Fuente de los Cuatro Ríos,
formada por cuatro estatuas que representan los cuatro ríos
principales: el Nilo, el Danubio, el Ganges y el Río de
la Plata.
La Iglesia de Santa Inés en Agone, obra de Borromini,
está dedicada a la santa. Según la leyenda, murió
en el Circo de Domiciano, justo en el lugar donde más tarde
fue construida la iglesia.
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