Es una de las cuatro basílicas patriarcales de Roma.
El Papa Liberio fue el fundador de esta iglesia, construida en
el punto indicado por una visión y por una milagrosa nevada
que se produjo, según la leyenda, en agosto de 356. El
5 de agosto de cada año, en homenaje a la Virgen de las
Nieves, tiene lugar el llamado «milagro de la nevada»:
durante esta impresionante celebración se arroja desde
el techo una cascada de pétalos blancos.
La Basílica de Santa María la Mayor fue construida
por voluntad de Sixto III (432-440) el día posterior al
Concilio de Éfeso en 431, en el que se otorgó a
la Virgen el título de Madre de Dios. Es la única
que ha conservado su estructura original paleocristiana, aunque
ha sido enriquecida con adiciones posteriores.
El grandioso y armonioso interior de la basílica es de
86 metros de largo y está dividido en tres naves por columnas
monolíticas con capiteles jónicos que soportan el
entablamento decorado con un friso de mosaicos. Todavía
se conserva en la Basílica el primer belén de la
historia realizado con estatuas. Fue el Papa Nicolás IV
quien en 1288 encargó a Arnolfo di Cambio una representación
del Nacimiento. La tradición de esta representación
sagrada tiene sus orígenes en 432, cuando el papa Sixto
III (432-440) creó en la Basílica original una cueva
del Nacimiento.
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Guiada de Santa María la Mayor
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